Historia sexual en un club nocturno xxx

Giovanni quería llevarme a un club nocturno xxx privado a toda costa. Sabía que en ese sitio, por fin encontraría un buen motivo para redactar mi propia historia sexual o relato erótico, como quieras llamarlo, y así, compartirlo en incestosx.me.

Empecemos pues…

Estaba dividido entre la curiosidad y los temores de la primera vez. Adem√°s, el gilipollas hab√≠a hecho o√≠dos sordos cuando le ped√≠ insistentemente que me contara sobre sus experiencias anteriores para tener una idea de lo que podr√≠a esperarme en ese club privado nocturno…

Eso sí, no estoy tan preparado como para no haber tenido una idea, pero como me sucedió cada vez que me enfrenté a una experiencia que nunca antes había tenido, me encontré viviendo un conflicto interno.
Me pasó a mí y todavía me roe dentro de mí durante días y finalmente llega al mismo resultado, como siempre prevalece la curiosidad y esta vez no podría ser de otra manera.

Llega la noche se√Īalada y Giovanni viene a recogerme a mi casa.

Empieza nuestra noche sucia en el club nocturno

Acordamos que lo recogería porque quería ser el que eligiera el vestido que consideraría más adecuado para la ocasión.

Entra, nos besamos, me ves nervioso “Vamos Susi, una mujer libre y desinhibida como t√ļ no tiene motivos para estar nerviosa, sabes lo que est√°s haciendo, prueba la experiencia y lo publicaremos en incestosx.me”
No estaba equivocada pero desde que comencé a salir con Giovanni me había vuelto más emocional y menos casual , Necesitaba algo de tiempo para recuperar la conciencia de mis medios.

Sin esperar mi reacci√≥n, va a la habitaci√≥n y abre el armario, hurga un rato entre la ropa que cuelga y “aqu√≠ est√°, esto es perfecto” y saca un vestido rojo envolvente, sin tirantes y con una cremallera que cae en el medio hasta unos quince cent√≠metros debajo del pecho.
“√öselo as√≠ sin nada debajo”
“¬ŅNada √≠ntimo?”
‚ÄúSolo ese vestido rojo y nada m√°s. ¬ŅTienes tacones de aguja del mismo color? ”

Respondí que sí, me desnudé y, frente a su mirada atenta, comencé a ponerme el vestido. Como se anticipó, era un vestido envolvente.
Tuve que ponerlo desde la parte inferior y, a pesar de haber bajado la cremallera, me tocó el cuerpo balanceándose para levantarlo.

Al final, no sin dificultad, pude usarlo, ajusté mis senos, cerré la cremallera y bajé un poco la parte inferior para que no dejara de seguir y contuviera mis formas generosas, mejorando las curvas. Como se dijo, no tenía tirantes y en la parte superior estaba derecho con los senos cubiertos durante tres cuartos. La parte inferior no llegó a la mitad del muslo. Anteriormente me había puesto maquillaje solo para resaltar los labios y los ojos, el cabello recogido en la nuca y unido por un clip de peine.

Con mis zapatos rojos llamaría más la atención

Me puse mis zapatos rojos. Cada vez que me inclinaba, el vestido se levantaba y tenía que tirar de él.
Me miró complacido, estoy seguro de que era lo que él quería.
“Eres un encanto”
Tomé un bolso dorado y salí.

El restaurante estaba a unos veinte kilómetros de la ciudad, ubicado en una posición discreta. Un camino de entrada conducía al estacionamiento ubicado frente a la fachada.
La entrada lateral daba a una habitación donde se celebraba la recepción.
Giovanni se acerc√≥ al hombre en el mostrador, le mostr√≥ una tarjeta, pag√≥ una suma de dinero que no pude cuantificar y despu√©s de decir que estaba con √©l nos acompa√Īaron a la entrada real del restaurante.

Tan pronto como mir√© adentro, not√© que no era muy diferente de c√≥mo lo imaginaba, luces suaves y m√ļsica, una elegante barra de bar con taburetes para aquellos que quer√≠an tomar su bebida all√≠. En el centro del club hay una pista de baile donde algunas parejas siguieron un baile lento. Unas pocas mesas en el √°rea del bar y a lo largo de las paredes que rodeaban la pista de baile, una serie de cabinas que consisten en un sof√° en forma de U con una mesa central y un panel en los lados que garantizaban discreci√≥n. El frente estaba abierto. Detr√°s de la pista de baile, un tramo de escaleras conduc√≠a al piso superior.

Elegimos sentarnos en una de las cabinas. El sofá podía acomodar hasta cinco personas, una a cada lado y tres a lo largo de la pared.
Despu√©s de unos minutos, un camarero vino a tomar el pedido, elegimos dos c√≥cteles poco exigentes y comenzamos a observar el entorno, en su mayor√≠a parejas solteras como nosotros, otros en compa√Ī√≠a de otra pareja, mientras que otros todav√≠a con uno o dos hombres, supongo que solteros que propusieron o fueron invitados. Los solteros que no hab√≠an encontrado compa√Ī√≠a o estaban sentados en los taburetes en la barra del bar o en las mesas en peque√Īos grupos. Del n√ļmero de parejas y del n√ļmero de individuos deduje que varios de estos √ļltimos permanecer√≠an con la boca seca.

Unos cócteles para seguir con nuestra historia xxx

Mientras bebíamos nuestros cócteles, comenzamos a conversar y Giovanni me preguntó si todavía estaba nervioso. Le respondí que el lugar era elegante y el ambiente agradable.
Después de media hora que estuvimos allí, el primer camarero regresó con una bandeja en la que había un cubo con una botella que presumo de champán o vino espumoso y dos copas. Antes de que tuviéramos tiempo de decir una palabra, nos dijo que un caballero en el mostrador deseaba ofrecérselo, nos indicó y hizo un saludo discreto con la mano para hacerse reconocer.

‚ÄúEl caballero estar√≠a muy interesado en aceptar este regalo y pedirle el honor de poder sentarse en su mesa. Gio y yo nos miramos el uno al otro y luego dirigimos nuestra atenci√≥n al hombre en cuesti√≥n, supongo que podr√≠a ser de su edad, muy elegante en vestirse y le dio la idea de estar seguro de s√≠ mismo pero no presumir. Nos volvimos a mirar y despu√©s de una breve consulta decidimos aceptar tanto el regalo como su compa√Ī√≠a. Despu√©s de colocar el cubo con la botella sumergida en el hielo y los dos vasos, el mensajero fue a informarle al tipo de nuestra disponibilidad para darle la bienvenida a nuestra mesa.

Se uni√≥ a nosotros de inmediato. Se present√≥ como Enrique, aunque por lo visto, le apodaban “Enrico” y no perdi√≥ el tiempo en decirle a Giovanni lo mucho que me hab√≠a encantado, lo afortunado que era de tener un compa√Īero tan encantador y la gallard√≠a habitual para atacar a fin de sentir el terreno para darse cuenta de si los cumplidos eran bienvenidos. por un hombre que podr√≠a interpretarse como un consentimiento t√°cito de atreverse conmigo. Lo invitamos a sentarse y √©l se sent√≥ a mi lado para que estuvi√©ramos en la misma l√≠nea, yo en el centro, Gio a mi derecha y el reci√©n llegado a mi izquierda. Mientras tanto, el camarero nos hab√≠a alcanzado nuevamente con un tercer vaso y despu√©s de tomar la botella y descorcharla, sirvi√≥ el champ√°n con un gesto elegante, luego volvi√≥ a poner la botella en el cubo y se fue.

Brindemos por lo bien que nos va la vida

Brindamos en la reuni√≥n y despu√©s de los primeros sorbos y una breve presentaci√≥n para conocer (dijo que era un empresario propietario de una peque√Īa empresa de fabricaci√≥n) me pregunt√≥ si pod√≠a invitarme a bailar, por supuesto, si tambi√©n contaba con la aprobaci√≥n de mi pareja. Estaba empezando a aburrirse con todas esas formas tan deliberadamente buscadas que me pregunt√© si alguna vez llegar√≠a al punto.
El baile fue una oportunidad para comprender sus intenciones.
Por supuesto, tocaron lento, así que una vez en la pista me puso una mano en el costado y otra en el omóplato, mientras yo ponía una mano en un hombro y con un brazo sostenía su cuello.

Despu√©s de los primeros pasos, la mano de mi lado se desliz√≥ justo detr√°s de la parte inferior y la que ya estaba detr√°s se movi√≥ ligeramente hacia el centro del cuello y me apret√≥ en lo que podr√≠a considerarse un abrazo. Su mano ahora estaba definitivamente en mi trasero y presionando para sentir el contacto de mi cuerpo. Aprovechando la m√ļsica, frot√≥ su ingle contra mi vientre y pronto sent√≠ algo duro, claramente hab√≠a tenido una erecci√≥n.
Acercó su boca a mi oído y me susurró lo seductoras que eran mis amplias curvas y cuánto erotismo desprendí.
A menudo volvía la mirada hacia Giovanni y lo veía cada vez más complacido a medida que la audacia de mi pareja de baile se hacía cada vez más explícita.

Despu√©s de que termin√≥ la m√ļsica, volvimos a sentarnos.
“¬ŅY qu√© hay de Susanna?” Giovanni le pregunt√≥ a Enrico
“oh mi querida nueva amiga, tu mujer es fant√°stica, una mujer real, una vez que te toc√≥, te sentiste capturada en una magn√≠fica trampa de la que nunca querr√≠as liberarte”
Pude ver la erecci√≥n aprisionada dentro de sus pantalones y a juzgar por la hinchaz√≥n deb√≠a ser de un tama√Īo apreciable.

Cuento mis talentos sexuales al resto…

Mientras enumeraba mis talentos a Giovanni y dirig√≠a palabras que expresaban deseo hacia m√≠, coloc√≥ su mano izquierda sobre mi muslo y la acarici√≥. Abr√≠ las piernas un poco e inmediatamente tom√≥ la invitaci√≥n y se dirigi√≥ hacia mi sexo que descubri√≥ sin ropa y que al tocar sus dedos comenz√≥ a mojarse. “Oh, Dios, no llevas nada debajo del vestido, eres una revelaci√≥n continua, qui√©n sabe c√≥mo puedes ser una puta en la cama”
“Puedo confirmarlo, ya que ella folla, nunca me he encontrado y he hecho duelas”, comenz√≥ Giovanni.
Esas frases tan explícitas sobre mí me enviaron enérgico.

Mientras Enrico continuaba moviendo sus dedos por todas partes, desde el clítoris hacia abajo para insertarlos dentro, desataba sus pantalones y sacaba su mano de la polla dura con la capilla que goteaba. No perdí el tiempo, me lo llevé a la boca y comencé a darle una mamada que lo hizo huir de los primeros gemidos. Jadeé disfrutando de esos dedos que se movían sabiamente.

Giovanni no se movió, disfrutó la escena como un espectador privilegiado.
Después de varios minutos de bombeo, Enrico me pidió que parara, no quería venir tan rápido.
“Arriba hay habitaciones donde puedes escapar y donde tendremos total libertad para expresarnos”, se
puso los pantalones mientras me reajustaba el vestido.
Me tomó de la mano y me llevó a las escaleras. Giovanni nos siguió.

Al llegar arriba, nos encontramos en un corredor grande y largo que daba a varias habitaciones que en lugar de las puertas tenían cortinas con flecos. Caminamos en busca de una habitación vacía y pude ver que algunas de esas habitaciones tenían un gran ojo de buey ovalado que daba al pasillo y a través del cual se podía ver claramente lo que estaba sucediendo dentro. En su mayor parte fue sexo grupal. A medida que avanzábamos, apartamos las cortinas para ver si había un lugar libre. Pudimos ver parejas que tenían relaciones sexuales con otras parejas o mujeres con más hombres, en resumen, una verdadera variedad de prácticas sexuales de todo tipo. No faltaron los llamados cornudos, un término más refinado para definir un cornudo, pero eso significaba:

Este no fue el caso de Giovanni, que sabía muy bien cómo satisfacerme por completo. Solo quería realizar esta fantasía de verme ser una perra con otros hombres.
Al escucharme las crónicas detalladas de mis relaciones ocasionales, sintió el fuerte deseo de asistir al menos una vez.

Ya mismo termina nuestro relato er√≥tico…

Finalmente encontramos una habitación libre, tenía una cama circular en el centro y espejos en las paredes y el techo. Si estás leyendo hasta aquí, te recomiendo que sigas leyendo nuestros relatos eróticos.

Giovanni se sentó en un sillón en la esquina de la habitación.
Enrico se me acercó, se quitó la chaqueta y me dejó la tarea de aflojar el nudo de la corbata y luego quitársela de la cabeza y finalmente la camisa que desabroché y me la quité.
Tenía un arcón peludo con pelaje todavía negro mientras que su cabello era gris.
Mientras tanto, me había bajado la cremallera de mi vestido.
Fue capaz de admirar en mis senos casi completamente descubierto con los pezones asomando mostrando solo una parte de la areola,
desabroché sus pantalones nuevamente y esta vez me los quité completamente junto con los boxers.
Tomé su polla en su mano mientras él me abrazaba y nos besamos por primera vez esa noche.
Fue rechazado de la cama. Puse mis dos manos sobre su pecho y lo empujé para que cayera de espaldas sobre la cama.
Estaba gratamente sorprendido por mi iniciativa.
Iba a liderar el juego primero.
Me puse encima de él, el vestido cuando me arrodillé y abrí las piernas mostrando el fruto del deseo.
Tomé su miembro en mi mano, me coloqué sobre él y me senté haciendo que desapareciera por completo dentro de mí.
Tomé el vestido de arriba y lo dejé caer hasta que descubrí por completo mis grandes pechos.
Entonces comencé a mecerme de un lado a otro sin levantarme.
Su polla vino y se fue solo gracias a mis movimientos, no tenía que hacer nada.
Más tarde, además de frotarme de un lado a otro, comencé a balancearme de lado.
Enrico se hab√≠a puesto las manos detr√°s de la cabeza y estaba encantado de ver mi baile en su ca√Īa con los senos que tambi√©n bailaban siguiendo mi propia rima.
“¬ŅVes que soy yo quien te folla cerdo? Esperabas ser el maestro del juego y, en cambio, te encuentras debajo de m√≠ ”
“Sabes lo que quieres porque eres una gran perra, qui√©n sabe cu√°ntas pollas te metiste en tu puta”
“Oh, tantas que ni siquiera imaginas y no imaginas la cantidad de semilla que logr√© exprimir. Si lo quiero, nadie me resistir√° ‚ÄĚ.

Mientras tanto, los espejos me permitieron mirar desde varios √°ngulos y fue muy emocionante, especialmente la imagen que reflejaba la del techo.
Desde el que estaba frente a mí pude ver la entrada a la habitación, la cortina abierta a un lado y dos hombres que nos vieron masturbarnos (ciertamente estaban entre los que permanecieron con la boca seca)
Me volví hacia Giovanni, que estaba casi en trance, con la mirada fija en nosotros. y la polla en su mano.
“Gio para que esos dos se presenten, tambi√©n hay espacio para ellos”
Giovanni parec√≠a estar despertando de un sue√Īo y ten√≠a sentido que los dos entraran.
Se acercaron a mí mientras golpeaba a Enrico y seguían viéndonos.
“Desn√ļdate, ¬Ņqu√© est√°s esperando?”, Les dije en tono perentorio.
Ciertamente no fueron rezados y ellos también se subieron a la cama, uno por un lado y el otro por el otro. Sin detenerme para moverme alrededor de la polla de Enrico, que era el punto de apoyo, tomé las pollas de los recién llegados en mi mano y comencé a tomarlas y luego tomarlas en la boca y chuparlas alternando una con la otra.
“Uno de ustedes toma su trasero” intervino Giovanni.

El de mi izquierda fue el más rápido y se colocó detrás de mí, escupió fuertemente en sus manos y luego untó su polla con saliva y luego pasó su mano mojada sobre mi ano.
Mientras tanto, me hab√≠a agachado para poder empalar incluso mi espalda y mis grandes senos en esa posici√≥n comenzaron a golpear la cara de Enrico que con su boca trat√≥ de atrapar los pezones como un ni√Īo har√≠a en el carrusel, levantando las manos para tomar la cola de la cola. marioneta.
Las manos del extra√Īo detr√°s de m√≠ me tomaron por las caderas y una vez que apuntaron al objetivo, empuj√≥ con firmeza y se desliz√≥ f√°cilmente dentro de m√≠. Despu√©s de las muchas experiencias anales y de haber aceptado pollas de todos los calibres, no sent√≠ ning√ļn dolor, sino inmediatamente el placer de la doble penetraci√≥n.
No fue fácil encontrar la sincronía correcta, pero después de algunos intentos logramos combinar el ritmo. Cuando avancé, él retrocedió y viceversa, así que cada vez que empujaba mi trasero hacia atrás, ambos me penetraban simultáneamente. No pasó mucho tiempo hasta que tuve el primer orgasmo que vertió miel en abundancia sobre el hombre debajo de mí. El tercero se arrodilló detrás de la cabeza de Enrico.
Su herramienta era una palma de mi nariz.

Con las manos de Enrico sobre sus hombros ocupados abrazándome y el movimiento de la doble cogida que me llevó a balancearme fue el tipo que guió su polla hacia mi boca.
Tres pollas para mí para llenar cada vacante disponible, no recuerdo haber sucedido nunca, tal vez ni siquiera cuando participé en sexo grupal con un amigo mío y dos sementales africanos negros más uno de raza árabe.
Tuve una serie de orgasmos repetidos.
Yo fui quien dirigió el juego, quien decidió quién y cómo debería hacer para satisfacerme.
El primero en llegar fue el que me puso la polla en la boca sin parar de golpearlo. Creo que emocionado por la visión de mis senos aleteando aquí y allá bajo sus ojos y la visión reflejada por el espejo de la doble penetración.
No me advirtió cuando vino, pude adivinar por el tono de sus jadeos, así que no me encontré completamente preparado y me tragué todo sin dificultad.

“Ahora son imb√©ciles, ¬Ņqu√© esperas para llenarme de esperma?”
Tuve el en√©simo orgasmo despu√©s de que el chico frente a m√≠ se hab√≠a ventilado en mi boca y ahora mis movimientos se hab√≠an vuelto fren√©ticos y desordenados…
“oooh si me corro otra vez” Enrico Fue el primero. Literalmente inund√© su co√Īo con esperma tanto que mucho gote√≥ tambi√©n facilitado por el hecho de que despu√©s de los numerosos orgasmos tuve la casualidad completamente abierta.
“Voy a llenar el trasero de tu hermosa vaca”, dijo el que estaba detr√°s de m√≠ y con un fuerte gru√Īido su orgasmo explot√≥ en mis entra√Īas.
En la emoción me había olvidado de Giovanni, quien mientras tanto también había tenido la oportunidad de venir y quien, desplomado en el sillón, parecía el más distorsionado de todos.
No hab√≠a necesidad de tantas ceremonias para despedirse de los dos extra√Īos que, despu√©s de satisfacer sus antojos, se fueron.

Me quer√≠an invitar a la √ļltima copa

Enrico insisti√≥ en que nos detuvi√©ramos un poco m√°s para tomar una √ļltima copa… que peligro tienen esas √ļltimas copas ¬Ņno crees?
Después de que todos estuvimos limpios y acomodados, salimos y pasamos otra media hora con él sentado en la barra del bar. Enrico fue el más hablador y nunca dejó de elogiar mis habilidades como amante.
Llegó el momento de regresar y salimos juntos del club.
Cerca de nuestro auto, Enrico salud√≥ a Giovanni primero con un fuerte apret√≥n de manos y mientras se sub√≠a al auto se acerc√≥ a mi lado, me bes√≥ en la boca y con una mano me toc√≥ por √ļltima vez la platija “eres una perra magn√≠fica, un amante ardiente e irresistible, las mujeres como t√ļ son raras, esta noche te recordar√© por mucho tiempo, gracias ‚ÄĚ
Le di una sonrisa y me subí al auto.

Giovanni pasó esa noche en mi casa. Hicimos el amor como nunca antes. Me cogió furiosamente como para desahogar los celos que apenas se contuvieron y cuanto más grosera era su manera de follarme, más me insultaba al darme el hijo de puta que no hacía nada para satisfacer sus propios deseos con cualquiera que los encontrara.
Me gustó que me trataran así, descubriendo que a pesar de sus perversos deseos y nuestros acuerdos, ella era presa de los celos, me enorgullecía y me enorgullecía.
Disfrutamos intensamente y tuve otros orgasmos hermosos mientras él lograba venir dos veces más durante la noche de amor.
A la ma√Īana siguiente, ninguno de nosotros ten√≠a compromisos, as√≠ que no nos preocupamos por el reloj. Nos am√°bamos hasta que se hizo claro afuera y dormimos la mayor parte del d√≠a.


A√Īadido: 05/04/2020

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