Roberta hizo un tr√≠o incestuoso con su padre y madre…

Después de que terminó la película, el padre de Roberta, su esposa y Roberta estaban bebiendo un whisky antes de acostarse. Había sido un día aburrido y duro, viviendo todos juntos bajo un mismo techo, esta aterradora cuarentena estaba devastando emocionalmente a la familia.

Roberta trat√≥ de mantenerse ocupada, trabaj√≥ desde su casa con la tableta de la compa√Ī√≠a, pero no ten√≠a el h√°bito consolidado con el tiempo de ir f√≠sicamente a la oficina. Extra√Īaba a sus colegas, le faltaba el cap√≥ en el bar, le faltaba la sensaci√≥n de encender la foto del autom√≥vil, ponerse a trabajar y correr libremente por las calles.

Su padre en casa sin trabajo y las reuniones comenzaron a mostrar los primeros signos de impaciencia. El √ļnico que no se vio afectado por la cuarentena fue su hermano menor, que, como todos los adolescentes, pas√≥ sus d√≠as fingiendo estudiar. El tiempo de aislamiento era adecuado para sus actividades favoritas: dormir y jugar en la playstation.

Roberta todav√≠a no ten√≠a sue√Īo. Durante el d√≠a hab√≠a bebido tres caf√©s y su cabeza no quer√≠a acostumbrarse a la idea de que era casi medianoche y que era hora de irse a dormir.

Su padre continu√≥ sirviendo whisky a su esposa e hija. Sin siquiera darse cuenta, estaban vaciando la botella. El ambiente se estaba volviendo borracho, los tres estaban bastante borrachos. En cambio, su hermano se hab√≠a encerrado en su habitaci√≥n, con auriculares en los o√≠dos para romper la m√ļsica electr√≥nica.

En la embriaguez general, la madre de Roberta comenzó a redactar anécdotas sobre su juventud, sobre cómo ella y su padre pasaban las noches de su novio. Se rieron y bromearon, el efecto del whisky se estaba degenerando.

“Roberta, dime un poco …” – pregunt√≥ la madre. – “Pero tarde o temprano no traer√°s un novio a casa? Tu padre y yo nos encantar√≠a que te casaras …”

Roberta pas√≥ de re√≠r a carcajadas a sentirse repentinamente bajo observaci√≥n, un poco avergonzada por la oraci√≥n de la madre. No era la primera vez que su madre le se√Īalaba que no ten√≠a novio y que treinta a√Īos no se ve√≠a muy bien en su comunidad.

Su padre not√≥ la peque√Īa decepci√≥n en el rostro de su hija y trat√≥ de minimizar la situaci√≥n, pero un poco de alcohol, un poco con ganas de ser goliardo, trajo la conversaci√≥n en tonos rojos, en la familia nunca sucedi√≥ que se usaran bromas. o t√©rminos sexualmente expl√≠citos.

“¬°Enrica! ¬°Tu hija apenas sabe qu√© es un guisante, qu√© cree que se compromete o se casa! Ya hace mucho tiempo que no reconoce a los hombres de las mujeres. ¬ŅVerdadera Roberta?”

“Pero est√°s balbuceando Giovanni. Ves que est√°s borracha. Nuestra hija es tan hermosa. Cu√°nto me gustar√≠a casarme con ella”

Roberta estaba avergonzada, su madre se rió como un pollo y se pellizcó las mejillas, su padre, ebrio y podrido, se había vuelto rojo y habló muy fuerte. Incluso se sintió desde afuera.

“Ven aqu√≠ Roberta, mu√©strale a tu madre si eres mujer o no. Entonces deja de preguntarte cu√°ndo te casas. Ven aqu√≠ y chupa la polla de pap√°, como una buena chica”

Un silencio helado detuvo la noche grotesca que estaba degenerando en el humo del whisky. Enrica miró a su marido a los ojos, Giovanni permaneció quieto y en silencio esperando la reacción violenta de su esposa por su sentencia fuera de lugar. En cambio, sucedió exactamente lo contrario. Después de 1 minuto de silencio, la madre de Roberta se echó a reír y su esposo la siguió de cerca. Estaban riendo y realmente borrachos, ni siquiera sabían lo que probablemente estaban diciendo. Esto pensó Roberta observando el comportamiento de los padres. Luego, Enrica volvió a ponerse seria y se volvió hacia la familia.

“Escucha, Roberta, haz lo que dice tu padre. No creo que tengas treinta a√Īos y nunca hayas tenido sexo. No eres realmente una hermana que solo piensa en reuniones y servicio. En mi opini√≥n, nos est√°s ocultando algo. Definitivamente tienes una doble vida”. Ve y chupa la polla de tu padre delante de m√≠ “.

Roberta estaba visiblemente conmocionada y avergonzada. Su madre le estaba pidiendo que le hiciera una mamada a su padre. Tal solicitud no era humanamente aceptable, a pesar de que todos estaban visiblemente borrachos.

“Pero mam√°, yo no …”

Su padre había comenzado a desabrocharse el cinturón y sacar la polla de sus pantalones.

Roberta vacil√≥, estaba avergonzada. Chupar la polla de su padre con su madre presente era demasiado vergonzoso. Cuando se lo chup√≥ a su padre en el ba√Īo no hab√≠a audiencia y hab√≠a sido mucho m√°s f√°cil.

“Vamos Roberta, mu√©strame c√≥mo eres una mujer”, dijo Enrica.

“Fuera de Roberta, no desobedecer. Haz lo que dice su madre. A medida que el tiempo que vivas con nosotros, usted tiene que obedecer a sus padres. Usted es un adulto, si usted no obedece que se encuentra una casa para vivir. Ahora usted viene aqu√≠ y chupa mi polla”

La chica convenció, se ató el pelo y se arrodilló junto a su padre.

“Ok pap√°. Lo quer√≠as”.

Luego, mirando desafiante a su madre, levantó con arrogancia:

“Ahora te mostrar√© c√≥mo me criaste. Me veo como una santa pero soy una puta. Y mira y aprende, mam√°, que s√© c√≥mo chupar la polla mucho mejor que t√ļ”.

Luego tom√≥ el guisante que colgaba de su padre entre sus labios y comenz√≥ a chuparlo violentamente y con pasi√≥n. En un abrir y cerrar de ojos, la polla se volvi√≥ tan dura como el m√°rmol. Veinte cent√≠metros de guisantes erigidos en la boca de Roberta. La ni√Īa se ayud√≥ con las manos, desliz√≥ con los dedos debajo de las bolas de su padre para hacer cosquillas en un √°rea particularmente sensible a las caricias.

El miembro hinchado de su padre palpitaba de placer dentro de su boca. Cada succi√≥n fuerte tom√≥ una respiraci√≥n profunda para regresar con a√ļn m√°s vehemencia a la polla paterna. Escupi√≥ sobre la piel sedosa de su polla para deslizarla bien debajo de su suave lengua. Para descansar la boca de la succi√≥n constante, mantuvo el ritmo al masturbar la polla de su padre con ambas manos.

Su madre miraba la escena con admiraci√≥n y emoci√≥n. Mientras su padre gem√≠a por el placer, su madre era una sola: “Brava Roberta, chupa, eres buena … Ch√ļpala, perra … Ch√ļpala …”.

Enrica ya no pod√≠a controlarse, la emoci√≥n se estaba apoderando. Se quit√≥ los pantalones y se√Īal√≥ con los dedos entre las piernas, masturb√°ndose con avidez. No uno, no dos, sino cuatro dedos metidos en su co√Īo, sacudi√©ndose como no lo hab√≠a hecho durante al menos veinte a√Īos. La escena era surrealista, emocionante, absolutamente inadecuada para una familia profundamente religiosa como la suya.

La madre se estaba tocando a sí misma sentada en un extremo de la mesa, la hija arrodillada debajo de su padre para darle la mamada más agradable.

En un momento, Enrica grit√≥ por demasiado orgasmo, su mano estaba completamente mojada, se ech√≥ a chorros. Tom√≥ los l√≠quidos con los que regresaron sus dedos y los salpic√≥ en la cara de su esposo quien, rojo de alcohol y placer, no mostr√≥ signos de correrse en la boca de Roberta, quien con una pasi√≥n loca continu√≥ golpeando a su padre. Enrica se acerc√≥ a su hija y tambi√©n se arrodill√≥. Madre e hija se miraron. Enrica hab√≠a venido para hacerse cargo de Roberta. Entonces el padre se puso de pie, fue mucho m√°s f√°cil ver a su esposa e hija haci√©ndole una mamada. Enrica no se desanim√≥ y tom√≥ la polla de su marido en su boca, todav√≠a hermosa y dura y humedecida por la boca de Roberta. Mientras la madre terminaba de chupar la polla, Roberta no quer√≠a estar sola mirando. Se tumb√≥ en el suelo y desliz√≥ la cabeza entre las piernas de la madre que, arrodillada como una perra experta, se trag√≥ la polla doble con a√ļn m√°s ardor y codicia que su hija. Roberta desde esa posici√≥n, aunque un poco inc√≥moda, pod√≠a ver el co√Īo de su madre y, levant√°ndose ligeramente con su busto, fue a buscar la papa peluda y de cincuenta a√Īos para insertar su lengua en esa grieta de carne roja que treinta a√Īos antes le hab√≠a dado la vida Entonces, mientras Enrica chupaba la polla de su marido, Roberta lam√≠a el co√Īo de su madre en un incestuoso resplandor de disfrute mutuo. Con su mano libre, Roberta tambi√©n busc√≥ su co√Īo y desliz√≥ sus dedos, comenz√≥ una ligera y dulce digitaci√≥n. aunque un poco inc√≥moda, pod√≠a ver el co√Īo de su madre y al levantarse ligeramente con su busto fue a buscar la papa peluda y de cincuenta a√Īos para meter la lengua en esa grieta de carne roja que treinta a√Īos atr√°s le hab√≠a dado la vida. Entonces, mientras Enrica chupaba la polla de su marido, Roberta lam√≠a el co√Īo de su madre en un incestuoso resplandor de disfrute mutuo. Con su mano libre, Roberta tambi√©n busc√≥ su co√Īo y desliz√≥ sus dedos, comenz√≥ una ligera y dulce digitaci√≥n. aunque un poco inc√≥moda, pod√≠a ver el co√Īo de su madre y levantarse ligeramente con su busto fue a buscar la papa peluda y de cincuenta a√Īos para meter la lengua en esa grieta de carne roja que treinta a√Īos atr√°s le hab√≠a dado la vida. Entonces, mientras Enrica chupaba la polla de su marido, Roberta lam√≠a el co√Īo de su madre en un incestuoso resplandor de disfrute mutuo. Con su mano libre, Roberta tambi√©n busc√≥ su co√Īo y desliz√≥ sus dedos, comenz√≥ una ligera y dulce digitaci√≥n. Roberta lami√≥ el co√Īo de su madre en un incestuoso resplandor de disfrute mutuo. Con su mano libre, Roberta tambi√©n busc√≥ su co√Īo y desliz√≥ sus dedos, comenz√≥ una ligera y dulce digitaci√≥n. Roberta lami√≥ el co√Īo de su madre en un incestuoso resplandor de disfrute mutuo. Con su mano libre, Roberta tambi√©n busc√≥ su co√Īo y desliz√≥ sus dedos, comenz√≥ una ligera y dulce digitaci√≥n.

“AAaaaaaaameeeeennnn”.

Giovanni hab√≠a venido sin poder notificar a su esposa. El esperma sali√≥ disparado de la polla como un chorro de agua de una roca. Enrica no tuvo tiempo de darle la bienvenida a todo el semen en su boca, una parte sustancial cay√≥ sobre la cara de su hija que se acurruc√≥ entre sus piernas y continu√≥ lamiendo su co√Īo.

La escena fue la m√°s bella de todas. Roberta estaba nuevamente salpicada de esperma, en el pelo, en la cara, en el vestido, incluso su madre estaba en la misma condici√≥n, sucia de semen, arrugada pero extra√Īamente sonriente. Roberta le agradeci√≥ al cielo que al menos esta vez no estaba cubierta de orina, el esperma ten√≠a un sabor que le gustaba, la orina a√ļn era una orina muy desagradable. Despu√©s de todo, los tres estaban emocionados y divertidos, parec√≠an satisfechos. Ese habr√≠a sido su secreto pervertido por toda la eternidad.


A√Īadido: 04/04/2020

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