Terminó surgiendo la magia en París.

En tiempos que estamos todos encerrados en casa, hay historias o relatos eróticos bastante interesante que podemos contar, como el caso de una pareja que coincidió en París. Vamos a verla.

“Visita a Par√≠s:” ¬°Ah, capit√°n! “” Sub√≠ las escaleras; Llam√© a la puerta; Revis√© la direcci√≥n; estaba bien, todo en silencio. Llam√© de nuevo, m√°s fuerte. Samu vino a abrirme en ropa interior p√ļrpura Intimissimi; muy obsceno. Vi un par de senos movi√©ndose de una habitaci√≥n a otra.
“Mierda! Raymond! ” Grit√≥ Samu. “¬ŅQu√© co√Īo est√°s haciendo aqu√≠?” y me abraz√≥ violentamente, aferr√°ndose a m√≠, con esos calzoncillos morados sudorosos.
“Joder, pero ¬Ņcu√°nto tiempo ha pasado desde que nos conocimos?” Samu continu√≥.
“Te dije que ven√≠a, te llam√© ayer”. Dije
“Joder, s√≠, lo olvid√©”. el dijo.
Luego me dej√≥ entrar: “¬°Entra, Bett!” le grit√≥ a la ni√Īa, “un viejo amigo m√≠o de la √©poca de Florencia vino, esta es su primera noche en Par√≠s, es obligatorio que lo saque y encuentre una chica para √©l”.
“Ok!” ella grit√≥ desde otra habitaci√≥n. Nos volvimos, “¬°Termino de vestirme y v√°monos!”
Samu me mir√≥, sacudi√≥ la cabeza y sonri√≥; luego grit√≥ de nuevo, con la mano unida a la boca: “No beb√©, no lo entiendes, tenemos que salir solos, tengo que mostrarle la ciudad, recordar los viejos tiempos, hablar de cosas para hombres”.
Bett no respondi√≥. Lucia esper√≥. Luego se puso las primeras cosas que le sucedieron y me mir√≥. “Vamos, v√°monos”. dijo escolt√°ndome fuera.

Samu era un gran hijo de puta con las chicas, pero ellos lo amaban, yo también lo amaba.
Caminamos a lo largo y ancho de Par√≠s, cont√°ndonos sobre nuestras vidas, ri√©ndonos mucho, como dos amigos comunes de veinticinco a√Īos que se encuentran despu√©s de un cierto per√≠odo de tiempo. Luego comenzamos a alejarnos de la multitud, pasando por lugares desconocidos, caf√©s bohemios y lugares extra√Īos. Para la cena est√°bamos detr√°s de Saint Germain, felizmente tocando una puerta ovalada. Despu√©s de un tiempo, finalmente, una mujer mulata era tan alta y fea como dos tramos de escaleras.
“Samuel!” ella dijo.
“Mierda.” Lo hice
Besos, abrazos, presentaciones. Dos tramos m√°s de escaleras; repeticiones.
Hab√≠a tres amigos de Samu: una bassina del tama√Īo correcto, de la cual no hab√≠a necesidad de hablar, y una de Arles, tonta y picante como la pasta para comer.
Diez minutos despu√©s, Samu estaba all√≠ para ser una ni√Īa peque√Īa, dej√°ndome all√≠, girando los pulgares sobre el sof√°, sin saber qu√© hacer. Esper√© un rato Un poco mas. Nada.
La conversaci√≥n fue tan d√©bil que la mujer mulata comenz√≥ a lavar los platos y luego desapareci√≥ para escuchar la m√ļsica; se encerr√≥ en la habitaci√≥n. Nosotros y yo quedamos en carne; se acerc√≥ a m√≠ en el sof√°, hablando en franc√©s, haci√©ndome dulces ojos, se acerc√≥ a m√≠. Que mir√°ndola bien, era realmente bonita en la cara. Por supuesto, ten√≠a una mordida muy pronunciada, dientes grandes y afuera y siempre se re√≠a, siempre mostr√°ndome hasta las enc√≠as, pero, te dir√©, que estaba borracho, pero tambi√©n esos dientes despu√©s de una conversaci√≥n con dos, me gustaron, me gustaron. parec√≠an particulares. S√≠, no estaba mal de cerca, hab√≠a hecho bien en acercarse, a partir de ah√≠, ¬°ya no not√© su gran trasero! Realmente enorme! Uno de los culos m√°s grandes y ca√≠dos que he visto. Pero, como dije, incluso con el hocico de un caballo, estaba causando una buena impresi√≥n. ¬°Y apuesto a que a muchos de ustedes tambi√©n les hubiera gustado su gran trasero! Caderas apretadas, cofre inexistente, dos jamones para muslos y un gran culo que era casi imposible de abrazar. ¬°Qu√© gran culo! No recuerdo de qu√© me estaba hablando. Continu√© patrullando su rostro, para encontrar algunos defectos bonitos, emocionarme por un lunar oscuro en la base del cuello, o por un destello en el iris m√°s claro. “¬ŅQuieres hacerlo?” me pregunt√≥ en alg√ļn momento. Ella hizo todo. Se acerc√≥ como para besarme, tal vez esperando que me moviera, y yo tambi√©n me habr√≠a movido, pero ese ruidoso trasero que se movi√≥ me dej√≥ sin palabras. Y de repente un movimiento en mis pantalones me hizo darme cuenta de que incluso ese gran culo me excitaba, a pesar de ser tan grande, tan grande como una cacerola, pero qu√© digo, dos ollas de sopa que las de la cantina de la escuela. Ese culo fue todo: ¬°rag√Ļ y minestrone! “¬ŅQuieres hacerlo?” ella me pregunt√≥, la hizo cincuenta por ciento.
¬ŅC√≥mo podr√≠a una cara delgada y hermosa pertenecer a ese gran culo?
Definitivamente creo que corr√≠ mis cincuenta con mi boca y la bes√©. Fue un beso sabroso; con vino tinto y sabor a pavo. Jaja. Cristo! ¬ŅPero es una historia sucia o una historia de cocina? Sin embargo, mi paladar temblaba. Mis antojos aumentaron, como un apetito insaciable, se extendi√≥, me llev√≥, mientras nuestras lenguas retorcidas se emborrachaban. “Te besas muy bien”. dijo ella, alej√°ndose. Ahhh.
Con el ego libidinoso que agradec√≠. “Ahora, te mostrar√© en qu√© soy bueno”. y habiendo dicho esto, comenz√≥ a bajar al suelo, se volvi√≥ hacia m√≠, goteando como un caldo, mientras arqueaba la espalda, me mostr√≥ su gran trasero, retorci√©ndose un poco; dos panettone que se mueven. Arrodill√°ndose, se apoy√≥ en esas nalgas. Mi bot√≥n desabrochado; baj√≥ los boxers; lo tom√≥ en su mano. Lo estudi√≥ con la debida atenci√≥n, aserr√°ndolo lentamente, mientras que con la otra mano masajeaba las bolas, delicadamente, como si estuviera amasando dos hermosas bocanadas de crema. Luego se detuvo. Desde arriba se quit√≥ el su√©ter-sudadera, qued√°ndose en sujetador rosa, con giros. ¬ŅPero c√≥mo una chica casi delgada ten√≠a ese gran trasero? Ya no lo vi; pero sab√≠a que estaba all√≠, y que era agradable … ¬°genial! Comenc√© a inclinarme hacia ella, pero con una mano me lanz√≥ hacia atr√°s. no haciendo con la cabeza, riendo con su sonrisa loca de yegua, sacando sus tetas, apret√°ndolas en sus brazos, haci√©ndolas balancearse; Tetas de la secundaria. Sin si y sin, pero se abalanz√≥ sobre mi p√°jaro. Inmediatamente se lo llev√≥ a la boca e inmediatamente se fue a chupar. El momento me dej√≥ sin palabras. Apoy√°ndome contra la otomana, puse mis manos sobre su cabello; ella lo sacudi√≥, gru√Ī√≥, se ri√≥ y volvi√≥ a sacudirlo. Luego me mir√≥, con mi p√°jaro en la boca, se detuvo y lo sac√≥. Me quit√≥ la mano: “D√©jame hacerlo”. susurr√≥, volviendo a la bomba. La consent√≠. Inmediatamente se lo llev√≥ a la boca e inmediatamente se fue a chupar. El momento me dej√≥ sin palabras. Apoy√°ndome contra la otomana, puse mis manos sobre su cabello; ella lo sacudi√≥, gru√Ī√≥, se ri√≥ y volvi√≥ a sacudirlo. Luego me mir√≥, con mi p√°jaro en la boca, se detuvo y lo sac√≥. Me quit√≥ la mano: “D√©jame hacerlo”. susurr√≥, volviendo a la bomba. La consent√≠. Inmediatamente se lo llev√≥ a la boca e inmediatamente se fue a chupar. El momento me dej√≥ sin palabras. Apoy√°ndome contra la otomana, puse mis manos sobre su cabello; ella lo sacudi√≥, gru√Ī√≥, se ri√≥ y volvi√≥ a sacudirlo. Luego me mir√≥, con mi p√°jaro en la boca, se detuvo y lo sac√≥. Me quit√≥ la mano: “D√©jame hacerlo”. susurr√≥, volviendo a la bomba. La consent√≠.
Comenzó a empujarlo hasta su garganta; esta era su técnica: daba largas y decisivas embestidas, luego disminuía la velocidad, iba y venía tomándolo solo en la punta y luego lo empujó hasta el fondo y casi se asfixió. Mi erección entre sus labios fue enorme; gotea! A veces lo sacaba, lo golpeaba en la barbilla, sacaba la lengua, lamía la barra y comenzaba de nuevo. En la segunda parte me miró; Ojos franceses de color miel. ¡Y no olvidó las bolas! Por esa cantidad extra, los palpó y los apretó. Yo, que la estaba mirando, que me estaba mirando a mí, moviendo la cabeza hacia arriba y hacia abajo, con las bolas apretadas en la mano, fui vista por Samu, que estaba toda desnuda y caliente trotando en la cocina. Se acercó con una copa de vino.
Volvi√≥ a nosotros: “¬ŅUn poco de vino?” pregunt√≥. Su amiga liber√≥ mis bolas y dej√≥ de chuparlo, volvi√©ndose hacia √©l, permaneciendo de rodillas, pero ella lo tom√≥ de la mano. “S√≠, gracias”. dijo, como si fuera la cosa m√°s natural del mundo.
Samu giró la botella desde arriba y una cascada de color burdeos llovió dentro de ella, salpicando un poco en los labios, un poco en el cofre, en el suelo y en todas partes.
Todo mojado, ella se echó a reír. Todos nos reímos. Luego se volvió, sonriéndome con los dientes en las encías y, agachándose, comenzó a tomarlo en mi boca, ahogándolo en los aromas del vino, chupándolo con fuerza.
“El vino?” Samu me hizo. Extiendo mi mano. M’agganciai. Beb√≠. Samu trot√≥ m√°s all√°, donde sea que hubiera. La chica de Arles continu√≥ succion√°ndolo adecuadamente. Ya casi estaba all√≠; todo separado hacia atr√°s la mir√©. Desde esa posici√≥n, podr√≠a haber sido una subrette televisiva. Extendiendo sus manos, arregl√© los mechones de cabello detr√°s de sus orejas. Ella chup√≥ con gusto. Glu! Glu! Glu!
Y con los ojos abiertos me mir√≥. Comenc√© a acompa√Īar sus chupadas con mis manos. Cada vez m√°s fuerte M√°s y m√°s abajo. Todav√≠a. Todav√≠a. Todav√≠a. De repente llegu√© y all√≠ la apret√©, con las manos en la cabeza y yendo a su encuentro. Me vaci√© bien en la boca. Ella impasiblemente me dio una palmada en la m√≠a. Ha insistido. Comenz√≥ a latir r√°pido. La solt√©. Ahnnf! “Putain!” dijo escupiendo mi semen en sus manos. Ojos distorsionados. Escupi√≥ de nuevo. “¬°Ah, capit√°n!” Me sonri√≥. Me insult√≥ en franc√©s. Y levant√°ndose tristemente, corri√≥ hacia el ba√Īo, con las manos en una sart√©n, moviendo su gran trasero en sus pantalones.
Me hizo reir. Un minuto y Samuel lleg√≥ corriendo, completamente vestido: “¬°Tenemos que irnos!” me grit√≥.
“¬ŅPero c√≥mo?”
“Es muy tarde, Bett se est√° volviendo loco, me llam√≥ veinticinco veces, esta vez me planta, ¬°puedo sentirlo!”
Todav√≠a me re√≠a: “Mierda”, le dije. Samuel era solo una gran polla. ¬ŅC√≥mo se te ocurre enga√Īar a tu pareja? Alguien como Bett, a quien conoc√≠, entonces, creo que es para cualquiera en su sano juicio.
“¬ŅNo lo hiciste?” el pregunto.
¬ęS√≠, pero …¬Ľ
¬ę¬°Entonces vamos, mu√©vete!¬Ľ
No ten√≠a forma de saludar a la chica de Arles; No la volv√≠ a ver. Antes de irme, le grit√© que estaba endeudada por lamerme el co√Īo, pero mi franc√©s no era muy bueno entonces, as√≠ que no tengo idea de lo que ella entendi√≥. “¬°Ah, capit√°n!”

A√Īadido: 30/03/2020

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